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METRICA DE LOS CANTES:
Los cantes flamencos, según el compás, se dividen:
A) LIBRES/AD LIBITUM: Malagueñas, Tarantas, Granaínas, Cartageneras,....
B) CANTES DE COMPAS/ACOMPASAOS.
Y dentro de éstos, hay que distinguir:
B1. METRICA IRREGULAR/AMALGAMA (en 12 tiempos, mezclando “ternarios y binarios). Aquí tenemos los siguientes grupos:
Los cantes que toman como modelo la SOLEA y sus derivados (Polo,Caña, Cantiñas, Alegrías, Romeras, Mirabrá, Caracoles, Soleá por bulerías o Bulerías por Soleá, Bamberas, etc). Como se miden: “Un ¡DOS!, uno, dos y ¿TRES!, cuatro,cinco y ¡SEIS!, siete, ¡OCHO!, nueve, ¡DIEZ!; un ¡DOS!, uno, dos y ¡TRES! ,etc...
Los bailaores/as lo miden más fácilmente.¿Cómo? De la siguiente forma: Un,dos ¡TRES!; un,dos ¡TRES!, un ¡DOS!, un ¡DOS!, un ¡DOS! o 1 2 3; 1 2 3; 1 2, 1 2; 1 2 = 12 tiempos.
SEGUIRIYAS y sus derivados (Livianas,Serranas,Cabales, etc.) constan, al igual que el de las Soleares, de dos compases ternarios y tres binarios, pero en orden inverso,es decir, primero tres binarios (1 2; 1 2 ; 1 2) y a continuación los dos ternarios (1 2 3 ; 1 2 3). También se pueden medir de la siguiente manera: 1 2 3 // 1...... 2; 1 2 3// 1......2
Las Peteneras y las Guajiras (Como las seguiriyas tienen “Compás ternario), pero medida de la siguiente manera:
2/ 1 2 3 / 1 2 / 1 2 3 / 1 2 ,etc...
B2. METRICA REGULAR. Estos cantes llevan lo que se denomina “Compases puros”, es decir, todos binarios, o todos ternarios.
TERNARIOS: 3 x 4: Fandangos,Sevillanas, Cantes abandolaos, Jaberas, Rondeñas ,etc......Así la sucesión/secuencia de tiempos sería indefinidamente: ¡UN! Dos, tres ¡UN! Dos, tres ¡UN!, dos, tres , etc. etc..........
BINARIOS : 4 x 4 o 2 x 4 : Tientos, Tangos, Rumbas, Marianas, Garrotín, Colombianas ,etc....... La secuencia rítmica sería :
¡UN!, dos, tres, cuatro ¡UN! Dos, tres, cuatro ,etc. etc.... Hay que destacar que las palmas de los Tangos se hacen marcando un silencio en el primer tiempo, es decir, el que va acentuado. Así :¡UN! 2 3 4 ¡UN! 2 3 4 ¡UN! 2 3 4 (O....... Silencio ; X.... Palmas).
lunes, 18 de febrero de 2008
¿ Qué es el flamenco ?
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Es cierto: llevamos más de un siglo empleando el término “FLAMENCO” a los más variados matices de la sociedad, y también a los cantes andaluces y levantinos; empleando “flamenco” como sinónimo de andaluz y gitano. Etimológicamente, el término “flamenco” sigue siendo un enigma, una incógnita. El valor semántico del término no debe ser identificado con el del término “andaluz”. Observen bien esto: Flamenco es la expresión de la forma de ser (y de vivir) de un grupo minoritario y no de todos los andaluces. El flamenco – lo repetimos – es una manifestación cultural y artística, nacido en Andalucía, pero no debe identificarse con “ lo andaluz” y “el andaluz”. Si así fuera, muchos andaluces, que no son ni se sienten flamencos, se sentirían excluídos de la comunidad cultural andaluza, puesto que sólo un pequeño número de andaluces viven, sienten y conocen el flamenco. Flamenco no es tan sólo un nombre para designar un cante, sino que es una visión del mundo, una filosofía, un arte de vivir, etc......
Desde el punto de vista histórico, debemos señalar que el término “flamenco” aparece hacia finales del siglo XVIII como sinónimo de “gente de fiesta o de reunión” y, concretamente en 1785 en el sainete “El soldado fanfarrón” de José Ignacio González del Castillo (Cádiz, 1763 –1800) No hay unanimidad de criterios en cuanto al origen de dicho término, lo que ha originado variadísimas teorías.. Les diré, a modo de curiosidad, que el léxico flamenco está formado – filológicamente visto – por una mezcla de andaluz y caló más algunos elementos léxicos del argot de los delicuentes , es decir, se trata de un lenguaje claramente “ híbrido “: 67’8% (Andaluz), 28’3% (Caló) y un 3’9% (Germanía). Como se ve, el lenguaje del hampa apenas ha influído en el lenguaje del flamenco.
Es cierto: llevamos más de un siglo empleando el término “FLAMENCO” a los más variados matices de la sociedad, y también a los cantes andaluces y levantinos; empleando “flamenco” como sinónimo de andaluz y gitano. Etimológicamente, el término “flamenco” sigue siendo un enigma, una incógnita. El valor semántico del término no debe ser identificado con el del término “andaluz”. Observen bien esto: Flamenco es la expresión de la forma de ser (y de vivir) de un grupo minoritario y no de todos los andaluces. El flamenco – lo repetimos – es una manifestación cultural y artística, nacido en Andalucía, pero no debe identificarse con “ lo andaluz” y “el andaluz”. Si así fuera, muchos andaluces, que no son ni se sienten flamencos, se sentirían excluídos de la comunidad cultural andaluza, puesto que sólo un pequeño número de andaluces viven, sienten y conocen el flamenco. Flamenco no es tan sólo un nombre para designar un cante, sino que es una visión del mundo, una filosofía, un arte de vivir, etc......
Desde el punto de vista histórico, debemos señalar que el término “flamenco” aparece hacia finales del siglo XVIII como sinónimo de “gente de fiesta o de reunión” y, concretamente en 1785 en el sainete “El soldado fanfarrón” de José Ignacio González del Castillo (Cádiz, 1763 –1800) No hay unanimidad de criterios en cuanto al origen de dicho término, lo que ha originado variadísimas teorías.. Les diré, a modo de curiosidad, que el léxico flamenco está formado – filológicamente visto – por una mezcla de andaluz y caló más algunos elementos léxicos del argot de los delicuentes , es decir, se trata de un lenguaje claramente “ híbrido “: 67’8% (Andaluz), 28’3% (Caló) y un 3’9% (Germanía). Como se ve, el lenguaje del hampa apenas ha influído en el lenguaje del flamenco.
Introducción al flamenco
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El flamenco es una manifestación artística y cultural, y como tal debe ser entendida, basada en los principios objetivos de la ciencia y del arte; forma parte del acervo cultural del pueblo andaluz, y por él se expresa perfectamente su “modo de ser y obrar”. La historia del flamenco se fue alimentando primordialmente de las anécdotas, leyendas y mitos que los mismos “aficionados” iban transmitiendo por el método de “vía oral”, fundamento importante en las ciencias especulativas y empíricas. No se olvide que el flamenco es, ante todo, A R T E.
El flamenco es una de las más singulares manifestaciones del riquísimo y variado folclore musical de España. Y hasta cabe decir que es la más destacada y atrayente, en razón de las especialísimas prendas y cualidades que la avaloran, significadas por la originalidad y pluralidad de formas, el grado excepcional de desarrollo y fuerza a que se elevan la expresión y el estilo, y la particular seducción que ejerce su estética rara y sugestiva, como dijo Louis de Quievreux. Idea tambien avalada por el músico y musicólogo don Manuel de Falla, cuando afirmo: ”...No lo hay más rico ni más vivo en toda Europa”.
A pesar de estos atractivos, fueron siempre contados, es cierto, los españoles cultos que se fijaron en el flamenco y se interesaron por su conocimiento y estudio, pues la mayoría permaneció indiferente, cuando no desdeñosa; sin faltar, inclusive, alguno que maltraído por ese extraño desdén, arremetiese en libros y escritos contra dicho arte, vituperándolo y condenándolo, al juzgarlo nocivo, ¡“insexuado”!, y otras cosas más tremendas. Pero estas detracciones nacieron, más que de una observación serena y perspicaz, de la errónea creencia, no poco generalizada, en que nada bueno, exquisito o noble puede haber en un arte que, cual el flamenco, se cría y desarrolla en malsanos ambientes y entre gentes y personas de sospechosa conducta o licenciosas costumbres.
Como de contrapeso a indiferentes y abominadores, la actitud de otros intelectuales con relación al arte flamenco, fue admirativa, de atención y de favor sincero. A él se acercaron hombres de saber y letras, artistas y músicos, descubriendo en él una óptima fuente de originales bellezas y un problema interesantísimo a resolver de etnología musical. Inspiró creaciones musicales famosas por todo el mundo; literarias y poéticas no menos valiosas y conocidas; se describieron sus caracteres más visibles; se publicaron repertorios de sus coplas y, en fín, se observó y trató de investigar el “ hecho folclórico”.
El flamenco es una manifestación artística y cultural, y como tal debe ser entendida, basada en los principios objetivos de la ciencia y del arte; forma parte del acervo cultural del pueblo andaluz, y por él se expresa perfectamente su “modo de ser y obrar”. La historia del flamenco se fue alimentando primordialmente de las anécdotas, leyendas y mitos que los mismos “aficionados” iban transmitiendo por el método de “vía oral”, fundamento importante en las ciencias especulativas y empíricas. No se olvide que el flamenco es, ante todo, A R T E.
El flamenco es una de las más singulares manifestaciones del riquísimo y variado folclore musical de España. Y hasta cabe decir que es la más destacada y atrayente, en razón de las especialísimas prendas y cualidades que la avaloran, significadas por la originalidad y pluralidad de formas, el grado excepcional de desarrollo y fuerza a que se elevan la expresión y el estilo, y la particular seducción que ejerce su estética rara y sugestiva, como dijo Louis de Quievreux. Idea tambien avalada por el músico y musicólogo don Manuel de Falla, cuando afirmo: ”...No lo hay más rico ni más vivo en toda Europa”.
A pesar de estos atractivos, fueron siempre contados, es cierto, los españoles cultos que se fijaron en el flamenco y se interesaron por su conocimiento y estudio, pues la mayoría permaneció indiferente, cuando no desdeñosa; sin faltar, inclusive, alguno que maltraído por ese extraño desdén, arremetiese en libros y escritos contra dicho arte, vituperándolo y condenándolo, al juzgarlo nocivo, ¡“insexuado”!, y otras cosas más tremendas. Pero estas detracciones nacieron, más que de una observación serena y perspicaz, de la errónea creencia, no poco generalizada, en que nada bueno, exquisito o noble puede haber en un arte que, cual el flamenco, se cría y desarrolla en malsanos ambientes y entre gentes y personas de sospechosa conducta o licenciosas costumbres.
Como de contrapeso a indiferentes y abominadores, la actitud de otros intelectuales con relación al arte flamenco, fue admirativa, de atención y de favor sincero. A él se acercaron hombres de saber y letras, artistas y músicos, descubriendo en él una óptima fuente de originales bellezas y un problema interesantísimo a resolver de etnología musical. Inspiró creaciones musicales famosas por todo el mundo; literarias y poéticas no menos valiosas y conocidas; se describieron sus caracteres más visibles; se publicaron repertorios de sus coplas y, en fín, se observó y trató de investigar el “ hecho folclórico”.
García Lorca, Granada y el flamenco
http://www.spanish4you.com/ ( cursos de español en Granada )
Es de conocimiento público que en la familia de Lorca había mucha afición al arte flamenco, así lo han manifestado abiertamente sus propios familiares (Clotilde, Isabel, Paco, hermanos del poeta) y numerosos amigos: Manuel Rodríguez Cuadros, Aurelio Arrebola Rodríguez, Concepción Vega López, Antonio “El Costeño”, Adelardo Mora Guarnido; y otros muchos, cuya amistad me honra por la veracidad de sus afirmaciones. Por tal motivo, me entristece leer que “García Lorca fue sólo un mito del cante flamenco”, lo que supone , cuando menos, un total desconocimiento de la historia flamenca. A estos tales, bastaría decirles que con sólo las conferencias que pronunció - “Importancia histórica y artística del primitivo canto andaluz llamado Cante Jondo” y “Teoría y juego del duende” - Lorca nos ha ofrecido un auténtico tratado de flamencología. Aún más: fruto del Lorca “músico y poeta”, impregnado del ambiente familiar, fueron sus ya conocidos “Poema del Cante Jondo” y “ Romancero gitano”.
El mundo del cante y del baile andaluces - está ya suficiente demostrado - fue siempre una fuente rica de inspiración en el poeta granadino. Y tan es así que después de más de sesenta años resulta difícil averiguar hasta qué punto influyó en la obra de Lorca, y hasta qué punto Lorca dejó sus huellas en el flamenco. Este y Lorca han estado estrechamente asociados, incluso hubo quien se quejó de la influencia positiva o negativa de Lorca en el arte flamenco. Lo cierto es que Lorca no se puede concebir sin el flamenco. Yo creo que Lorca ha sido el poeta andaluz que más se ha metido dentro del enigmático y complejo mundo del arte flamenco; más, según mi criterio, que Manuel Machado, Francisco Villaespesa, Salvador Rueda -aunque deudor de ellos - puesto que el poeta de Fuente Vaqueros se adentró en el campo metafísico, óntico y antropológico de “lo flamenco”. Y aún más: pienso que si Lorca no hubiera sido “ tan flamenco y andaluz”, le habría sido imposible plasmar el mundo poético, milenario, literario y mítico-religioso del flamenco a la corta edad de 23: Poema del Cante Jondo. Lorca comienza en el poema donde otros poetas no han podido llegar, como acertadamente dijo Allen Josephs.
Por otra parte, debemos manifestar que en el flamenco existen términos que fueron creados por el poeta más destacado del 27, los cuales fueron expuestos magistralmente en su “Teoría y juego del duende”; y siguen teniendo vida, contenido y sentido en el arte flamenco. Algo que muy pocos poetas han logrado. Pero Lorca también nos hizo ver que el flamenco es una parte del acervo cultural del pueblo andaluz, como algo que lo distingue y especifica dentro del variado mosaico musical de España. Lo afirmo y rubrico: García Lorca supo captar perfectamente la “esencia” del mundo flamenco - Cante, Baile y Toque - y lo expresó en toda su obra poética, pero de manera especial en su “ Poema del Cante Jondo”. En síntesis: Lorca vivió, sintió y expresó la naturaleza metafísica del flamenco y, sobre todo, de “ lo flamenco”. Hagamos algunas breves reflexiones:
A) Poema de la Siguiriya gitana.- Si Lorca hubiera compuesto solamente el poema de la siguiriya, la soleá, la saeta, gráfico de la petenera y viñetas flamencas, habría bastado para publicar a los cuatro vientos nuestra más profunda y venerable admiración, y reconoceríamos sus conocimientos sobre el flamenco. Precisamente, en su conferencia “Importancia histórica y artística.....”, cuando el poeta intenta definirlo no le queda más remedio que echar mano de la siguiriya. “... Se da el nombre de Cante Jondo - dijo Lorca - a un grupo de canciones andaluzas, cuyo tipo genuino y perfecto, es la siguiriya gitana, de la que derivan otras canciones aún conservadas por el pueblo, como los polos, martinetes, carceleras y soleares”. Hay que manifestar que, en este punto, Lorca no estuvo acertado; su error es debido a que se dejó influir por don Manuel de Falla, puesto que nadie admite que el polo, martinete, carcelera y soleá son cantes derivados de la siguiriya. El poeta se vio obligado a recurrir a Falla, cosa que le fue, en parte, reprochada. Se apoyó, era normal, en el maestro gaditano; y así podemos leer: “... el maestro Falla, que ha estudiado profundamente la cuestión y del que yo me documento, afirma que la siguiriya gitana es la canción tipo del grupo del cante jondo y declara con rotundidad que es el único canto que en nuestro continente se ha conservado en toda su pureza”.
Hablar de la siguiriya es hablar de la grandeza y trascendencia del cante flamenco. Lorca supo definirla poniendo toda la fuerza poética con la que la “ naturaleza” le dotó. De esta manera, pues, concibió el poeta a la siguiriya: “... La siguiriya gitana comienza por un grito terrible, un grito de las generaciones muertas, la aguda elegía de los siglos desaparecidos, es la patética evocación del amor bajo otras lunas y otros vientos”. El poema de la siguiriya está dedicado a Carlos Morla Vicuña, y consta de siete composiciones: Paisaje, la Guitarra, el Grito, el Silencio, el Paso de la Siguiriya, Después de pasar e Y después. Todos estos poemas están escritos en versos de arte menor y estrofas heterométricas. El poema dedicado a “La Guitarra” merece una especial mención porque Lorca en su conferencia estaba muy convencido de lo que él sentía por ella. “La Guitarra - dijo el poeta - ha construido el cante jondo. Ha labrado, profundizado la oscura musa judía y árabe antiquísima, pero por eso balbuciente. La guitarra ha occidentalizado el cante, y ha hecho belleza sin par, y belleza positiva del drama andaluz. Oriente y Occidente en pugna, que hacen de la Bética una isla de cultura”.
Es de conocimiento público que en la familia de Lorca había mucha afición al arte flamenco, así lo han manifestado abiertamente sus propios familiares (Clotilde, Isabel, Paco, hermanos del poeta) y numerosos amigos: Manuel Rodríguez Cuadros, Aurelio Arrebola Rodríguez, Concepción Vega López, Antonio “El Costeño”, Adelardo Mora Guarnido; y otros muchos, cuya amistad me honra por la veracidad de sus afirmaciones. Por tal motivo, me entristece leer que “García Lorca fue sólo un mito del cante flamenco”, lo que supone , cuando menos, un total desconocimiento de la historia flamenca. A estos tales, bastaría decirles que con sólo las conferencias que pronunció - “Importancia histórica y artística del primitivo canto andaluz llamado Cante Jondo” y “Teoría y juego del duende” - Lorca nos ha ofrecido un auténtico tratado de flamencología. Aún más: fruto del Lorca “músico y poeta”, impregnado del ambiente familiar, fueron sus ya conocidos “Poema del Cante Jondo” y “ Romancero gitano”.
El mundo del cante y del baile andaluces - está ya suficiente demostrado - fue siempre una fuente rica de inspiración en el poeta granadino. Y tan es así que después de más de sesenta años resulta difícil averiguar hasta qué punto influyó en la obra de Lorca, y hasta qué punto Lorca dejó sus huellas en el flamenco. Este y Lorca han estado estrechamente asociados, incluso hubo quien se quejó de la influencia positiva o negativa de Lorca en el arte flamenco. Lo cierto es que Lorca no se puede concebir sin el flamenco. Yo creo que Lorca ha sido el poeta andaluz que más se ha metido dentro del enigmático y complejo mundo del arte flamenco; más, según mi criterio, que Manuel Machado, Francisco Villaespesa, Salvador Rueda -aunque deudor de ellos - puesto que el poeta de Fuente Vaqueros se adentró en el campo metafísico, óntico y antropológico de “lo flamenco”. Y aún más: pienso que si Lorca no hubiera sido “ tan flamenco y andaluz”, le habría sido imposible plasmar el mundo poético, milenario, literario y mítico-religioso del flamenco a la corta edad de 23: Poema del Cante Jondo. Lorca comienza en el poema donde otros poetas no han podido llegar, como acertadamente dijo Allen Josephs.
Por otra parte, debemos manifestar que en el flamenco existen términos que fueron creados por el poeta más destacado del 27, los cuales fueron expuestos magistralmente en su “Teoría y juego del duende”; y siguen teniendo vida, contenido y sentido en el arte flamenco. Algo que muy pocos poetas han logrado. Pero Lorca también nos hizo ver que el flamenco es una parte del acervo cultural del pueblo andaluz, como algo que lo distingue y especifica dentro del variado mosaico musical de España. Lo afirmo y rubrico: García Lorca supo captar perfectamente la “esencia” del mundo flamenco - Cante, Baile y Toque - y lo expresó en toda su obra poética, pero de manera especial en su “ Poema del Cante Jondo”. En síntesis: Lorca vivió, sintió y expresó la naturaleza metafísica del flamenco y, sobre todo, de “ lo flamenco”. Hagamos algunas breves reflexiones:
A) Poema de la Siguiriya gitana.- Si Lorca hubiera compuesto solamente el poema de la siguiriya, la soleá, la saeta, gráfico de la petenera y viñetas flamencas, habría bastado para publicar a los cuatro vientos nuestra más profunda y venerable admiración, y reconoceríamos sus conocimientos sobre el flamenco. Precisamente, en su conferencia “Importancia histórica y artística.....”, cuando el poeta intenta definirlo no le queda más remedio que echar mano de la siguiriya. “... Se da el nombre de Cante Jondo - dijo Lorca - a un grupo de canciones andaluzas, cuyo tipo genuino y perfecto, es la siguiriya gitana, de la que derivan otras canciones aún conservadas por el pueblo, como los polos, martinetes, carceleras y soleares”. Hay que manifestar que, en este punto, Lorca no estuvo acertado; su error es debido a que se dejó influir por don Manuel de Falla, puesto que nadie admite que el polo, martinete, carcelera y soleá son cantes derivados de la siguiriya. El poeta se vio obligado a recurrir a Falla, cosa que le fue, en parte, reprochada. Se apoyó, era normal, en el maestro gaditano; y así podemos leer: “... el maestro Falla, que ha estudiado profundamente la cuestión y del que yo me documento, afirma que la siguiriya gitana es la canción tipo del grupo del cante jondo y declara con rotundidad que es el único canto que en nuestro continente se ha conservado en toda su pureza”.
Hablar de la siguiriya es hablar de la grandeza y trascendencia del cante flamenco. Lorca supo definirla poniendo toda la fuerza poética con la que la “ naturaleza” le dotó. De esta manera, pues, concibió el poeta a la siguiriya: “... La siguiriya gitana comienza por un grito terrible, un grito de las generaciones muertas, la aguda elegía de los siglos desaparecidos, es la patética evocación del amor bajo otras lunas y otros vientos”. El poema de la siguiriya está dedicado a Carlos Morla Vicuña, y consta de siete composiciones: Paisaje, la Guitarra, el Grito, el Silencio, el Paso de la Siguiriya, Después de pasar e Y después. Todos estos poemas están escritos en versos de arte menor y estrofas heterométricas. El poema dedicado a “La Guitarra” merece una especial mención porque Lorca en su conferencia estaba muy convencido de lo que él sentía por ella. “La Guitarra - dijo el poeta - ha construido el cante jondo. Ha labrado, profundizado la oscura musa judía y árabe antiquísima, pero por eso balbuciente. La guitarra ha occidentalizado el cante, y ha hecho belleza sin par, y belleza positiva del drama andaluz. Oriente y Occidente en pugna, que hacen de la Bética una isla de cultura”.
Visita al Sacromonte
http://www.spanish4you.com/ ( cursos de español y flamenco en Granada
¿Le apetecería dar un salto en el tiempo para visitar uno de los barrios más peculiares y, por supuesto, el más célebre de Granada? ¿Quiere conocer la esencia gitana de uno de los lugares con más embrujo de esta maravillosa ciudad? Poetas, novelistas, pintores, músicos... han cantado, a lo largo de los siglos, las glorias del Sacromonte, un ‘monte sagrado’ horadado por cuevas, en algunas de las cuales, habita la esencia del flamenco, lo que los especialistas denominan ‘El Duende’.Cae la tarde y los últimos rayos del sol tiñen de un rojo intenso, casi mágico, la Alhambra de Granada, el que puede ser considerado, sin miedo a exagerar, uno de los palacios más hermosos del mundo islámico. Y con los últimos rayos del atardecer comienzan a encenderse los ánimos de los turistas y curiosos que, como cada día, emprenden la subida al Sacromonte para disfrutar de una noche envuelta en bulerías, tientos, saetas, tangos, alegrías... en definitiva, para gozar del fascinante embrujo del flamenco.
Y es que, si por algo es famoso el Sacromonte, es, precisamente, por las zambras, es decir, fiestas gitanas con baile y cante hasta altas horas de la madrugada, que tienen lugar en no menos curiosos escenarios: las cuevas que horadan aquí y allá este barrio gitano de Granada. Algunos cuentan que estas cuevas fueron construidas por los musulmanes hace 500 años y que, después de la Reconquista, eran utilizadas por la gente que acudía a visitar la abadía del Sacromonte.Es más, hay quien afirma que este monte de Granada se llama así porque, en tiempo de los musulmanes, era un cementerio. Sea cierto o no, el caso es que en el Sacromonte conviven además de gitanos, gallipavos (hijos de gitana y payo, o viceversa), hosteleros, empresarios y un buen puñado de extranjeros que, después de las inundaciones de 1963 y aprovechando que muchos gitanos fueron realojados en otras zonas de Granada, se compraron una cueva, la rehabilitaron y hoy la utilizan como vivienda habitual. También las hay de alquiler, perfectamente acondicionadas y con todo lujo de comodidades.Aunque muchos consideran que el Sacromonte ha perdido parte de su identidad gitana (muchos de los gitanos ya no volvieron), la verdad es que sí sigue siendo considerada una de las grandes cunas del flamenco, una actividad que ha dado, y sigue dando, mucho dinero por su explotación turística.
La cueva de la Rocío, la de Manolo Amaya, la de la Faraona o la cueva de Pitirilí son algunas de las más famosas. Pero, sin duda alguna, la que ha alcanzado más fama nacional e internacional es 'La de María la Canastera. Por ella se han dejado ver artistas de Hollywood como Ingrid Bergman, Anthony Quinn, Claudia Cardinale o Yul Brinner; políticos o miembros de la realeza como los Reyes de España o los Duques de Windsor.Pero además de las zambras gitanas, el Sacromonte es también un barrio con un particular encanto para ser disfrutado a la luz del día. Situado entre la muralla y la abadía, y con unas inmejorables vistas de la Alhambra, la ascensión al monte conviene realizarla a pie, disfrutando de las empedradas veredas que suben en medio de almendros, pitas y chumberas, que contribuyen a aliviar el exceso de roca del paisaje. En el camino, una paradita en el Restaurante Casa Juanillo ayudará a recuperar fuerzas, porque aquí se cocinan las más exquisitas especialidades gastronómicas de Granada: papas a lo pobre, la chacina, la famosa tortilla de Sacromonte o las más deliciosas carnes y salsas, ¿quién puede resistirse a este recetario?
Y tras el avituallamiento, una visita a la abadía, un edificio del siglo XVII fundado por el arzobispo Pedro de Castro que encierra una interesante colección de pinturas de maestros barrocos como, por ejemplo, Alonso Cano o Sánchez Cotán, además de las reliquias de San Cecilio, patrón de Granada, que fueron encontradas en las catacumbas que se abren junto a la iglesia. En esta abadía benedictina se conserva también como oro en paño, un plano de la ciudad de Granada que dibujó en el siglo XVI Ambrosio Vico, plano que ha permitido a los historiadores reconstruir con precisión cómo era Granada en época medieval.Una vez que se hayan explorado la maravillas de este edificio es muy recomendable dejarse llevar y deambular por las callecitas que serpentean en el Sacromonte, porque es la única manera de hacerse una idea de cuál es la esencia de la vida cotidiana de la gente que vive en este barrio. Merece la pena hacer una visita al Museo de Chorrohumo, que recibe el nombre de un rey gitano del siglo XV. Es una cueva propiedad de Isabel García Jiménez, que cobra la voluntad a todo aquel que sienta curiosidad por ver 'en vivo y en directo’ cómo es una auténtica cueva-vivienda del Sacromonte.¿No le apetecería darse una vuelta para descubrir a fondo los secretos de este barrio tan especial? Granada entera le espera y difícilmente el viajero puede resistirse a su embrujo. ¿A qué está esperando?
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¿Le apetecería dar un salto en el tiempo para visitar uno de los barrios más peculiares y, por supuesto, el más célebre de Granada? ¿Quiere conocer la esencia gitana de uno de los lugares con más embrujo de esta maravillosa ciudad? Poetas, novelistas, pintores, músicos... han cantado, a lo largo de los siglos, las glorias del Sacromonte, un ‘monte sagrado’ horadado por cuevas, en algunas de las cuales, habita la esencia del flamenco, lo que los especialistas denominan ‘El Duende’.Cae la tarde y los últimos rayos del sol tiñen de un rojo intenso, casi mágico, la Alhambra de Granada, el que puede ser considerado, sin miedo a exagerar, uno de los palacios más hermosos del mundo islámico. Y con los últimos rayos del atardecer comienzan a encenderse los ánimos de los turistas y curiosos que, como cada día, emprenden la subida al Sacromonte para disfrutar de una noche envuelta en bulerías, tientos, saetas, tangos, alegrías... en definitiva, para gozar del fascinante embrujo del flamenco.
Y es que, si por algo es famoso el Sacromonte, es, precisamente, por las zambras, es decir, fiestas gitanas con baile y cante hasta altas horas de la madrugada, que tienen lugar en no menos curiosos escenarios: las cuevas que horadan aquí y allá este barrio gitano de Granada. Algunos cuentan que estas cuevas fueron construidas por los musulmanes hace 500 años y que, después de la Reconquista, eran utilizadas por la gente que acudía a visitar la abadía del Sacromonte.Es más, hay quien afirma que este monte de Granada se llama así porque, en tiempo de los musulmanes, era un cementerio. Sea cierto o no, el caso es que en el Sacromonte conviven además de gitanos, gallipavos (hijos de gitana y payo, o viceversa), hosteleros, empresarios y un buen puñado de extranjeros que, después de las inundaciones de 1963 y aprovechando que muchos gitanos fueron realojados en otras zonas de Granada, se compraron una cueva, la rehabilitaron y hoy la utilizan como vivienda habitual. También las hay de alquiler, perfectamente acondicionadas y con todo lujo de comodidades.Aunque muchos consideran que el Sacromonte ha perdido parte de su identidad gitana (muchos de los gitanos ya no volvieron), la verdad es que sí sigue siendo considerada una de las grandes cunas del flamenco, una actividad que ha dado, y sigue dando, mucho dinero por su explotación turística.
La cueva de la Rocío, la de Manolo Amaya, la de la Faraona o la cueva de Pitirilí son algunas de las más famosas. Pero, sin duda alguna, la que ha alcanzado más fama nacional e internacional es 'La de María la Canastera. Por ella se han dejado ver artistas de Hollywood como Ingrid Bergman, Anthony Quinn, Claudia Cardinale o Yul Brinner; políticos o miembros de la realeza como los Reyes de España o los Duques de Windsor.Pero además de las zambras gitanas, el Sacromonte es también un barrio con un particular encanto para ser disfrutado a la luz del día. Situado entre la muralla y la abadía, y con unas inmejorables vistas de la Alhambra, la ascensión al monte conviene realizarla a pie, disfrutando de las empedradas veredas que suben en medio de almendros, pitas y chumberas, que contribuyen a aliviar el exceso de roca del paisaje. En el camino, una paradita en el Restaurante Casa Juanillo ayudará a recuperar fuerzas, porque aquí se cocinan las más exquisitas especialidades gastronómicas de Granada: papas a lo pobre, la chacina, la famosa tortilla de Sacromonte o las más deliciosas carnes y salsas, ¿quién puede resistirse a este recetario?
Y tras el avituallamiento, una visita a la abadía, un edificio del siglo XVII fundado por el arzobispo Pedro de Castro que encierra una interesante colección de pinturas de maestros barrocos como, por ejemplo, Alonso Cano o Sánchez Cotán, además de las reliquias de San Cecilio, patrón de Granada, que fueron encontradas en las catacumbas que se abren junto a la iglesia. En esta abadía benedictina se conserva también como oro en paño, un plano de la ciudad de Granada que dibujó en el siglo XVI Ambrosio Vico, plano que ha permitido a los historiadores reconstruir con precisión cómo era Granada en época medieval.Una vez que se hayan explorado la maravillas de este edificio es muy recomendable dejarse llevar y deambular por las callecitas que serpentean en el Sacromonte, porque es la única manera de hacerse una idea de cuál es la esencia de la vida cotidiana de la gente que vive en este barrio. Merece la pena hacer una visita al Museo de Chorrohumo, que recibe el nombre de un rey gitano del siglo XV. Es una cueva propiedad de Isabel García Jiménez, que cobra la voluntad a todo aquel que sienta curiosidad por ver 'en vivo y en directo’ cómo es una auténtica cueva-vivienda del Sacromonte.¿No le apetecería darse una vuelta para descubrir a fondo los secretos de este barrio tan especial? Granada entera le espera y difícilmente el viajero puede resistirse a su embrujo. ¿A qué está esperando?
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Entrevista con la bailaora Ana Salazar
Ana Salazar, cantante y bailaora de flamenco. Entrevista
“A mi manera, lucho por el flamenco”
Silvia Calado. Madrid, octubre de 2007
Baila por seguiriyas. Canta a Adela la Chaqueta. Transforma ‘chansons’ en bulerías. Y no va de flamenca. Ana Salazar parte de lo jondo, pero su lenguaje se ha ido haciendo cada vez más universal. Así lo muestra en su tercer trabajo discográfico ‘Claros del alma’, el que considera su “primer disco personal”. Contiene versiones de aquí y de allá: desde Mercedes Sosa a Lola Flores, pasando -bien sûr- por Edith Piaf. También hay composiciones del guitarrista José Luis Montón, con recuerdo a Adela la Chaqueta incluido. Y hay dos temas propios, que la cantante y bailaora gaditana ha creado mano a mano con el percusionista Guillermo McGill, productor y director musical de un disco que suena un poquito a nana.
Ana Salazar (Foto Daniel Muñoz)
Desde la edición de ‘Ana Salazar canta a Edith Piaf’, además de defender el disco en directo, has participado en proyectos tan diversos como el musical ‘Tarantos’. ¿Cómo has evolucionado?
Creo que este es mi primer disco personal. ‘Ana Salazar canta a Edith Piaf’ fue un encargo maravilloso, que me dejó llena de regalos. Dentro de esos regalos, había cosas buenas y cosas no tan buenas. Y estas son las que me hicieron aprender mucho. Ha sido una época de mucho conflicto emocional y de movimiento interno en general. Después de la tormenta siempre llega la calma y, con la calma, llegó ‘Claros del alma’.
¿Sentías la necesidad de hacer un disco más tuyo?
En estos cuatro años, he disfrutado de la buena música. He estado tranquilita. Aunque he trabajado mucho, hasta ahora no he estado liada con un disco. Y no me he complicado la vida para hacerlo. Durante este periodo han ido apareciendo los temas, aunque muchos ya estaban anteriormente porque han pasado por mi vida. Todos tienen un porqué. Otros han aparecido a última hora. Y, en general, el disco creo que refleja mi momento personal y profesional.
¿Cómo fue la fase de selección de temas, de los músicos y la grabación?
Como había tiempo, es un disco hecho con la más absoluta tranquilidad en casa. Está creado cuando se iba creando mi hijo, que es algo que lo hace muy particular, maravilloso y único. He elegido una formación que me gustaba, que hace del disco algo muy particular. Lleva guitarra flamenca, guitarra eléctrica, batería, bajo y contrabajo. Hay versiones de Mercedes Sosa, de Lola Flores, de Luz Casal, hay un tema de Pavel Urquiza, dos temas de José Luis Montón, dos temas propios míos... Y en el álbum sucede lo que ha ido sucediendo a lo largo de mi vida, un poco con la sensibilidad más flor de piel por el estado en el que me encontraba.
Ana Salazar (Foto Daniel Muñoz)
¿Hay un porqué para la elección de esas canciones, esas versiones?
El tema de Mercedes Sosa, por ejemplo, se lo escuché a Chavela Vargas. Se llama ‘Las simples cosas’. Uno siempre vuelve a los mismos sitios donde amó la vida. Y luego pasa que cuando vuelve, las cosas que amó ya no están. Pero piensas que estaban. Llevo ocho años aquí en Madrid. Al principio, tuve una época que no sabía si quedarme, si volverme a Cádiz. Me compré el billete de vuelta, preparé mis maletitas. Y por la noche fui a la Fnac, me compré un disco de Chavela Vargas, escuché este tema... Y no me fui. Se me ha quedado clavado para los restos porque después han pasado muchas cosas en mi vida: grabé el disco de Piaf, he encontrado un amor, tengo un hijo maravilloso, vivo en la sierra y estoy feliz, tengo amigos, tengo muchas cosas aquí.
Sigues con Edith Piaf. Y abriendo el disco...
Sí, sigo con Piaf porque sigo amando a Piaf. Seguimos haciendo el espectáculo, sigo escuchándola, seguimos haciendo versiones. Y el tema ‘Más azul que tus ojos’ ya lo tenía en el directo y en la ‘Chanson flamenca’. Es mi más sincero homenaje a ella.
Y también hay una versión del ‘Pena, penita, pena’ de Lola Flores...
No podemos olvidar la copla, no podemos dejarla de lado. Tenemos que luchar por ella a nuestra manera, a la manera de cada uno hoy en día. Es de lo mejor que hay en España, esa cantidad de letras... En este caso, ‘Pena, penita, pena’ fue la primera copla que yo escuché. Y como a Lola Flores la admiro mucho también, me pareció que tenía que estar.
Ana Salazar (Foto Daniel Muñoz)
Aunque, en la forma, no tiene nada que ver con una copla al uso.
Yo respeto a todo el mundo, pero tengo que respetarme también a mí misma, mi forma de pensar. La pena para mí no tiene esa rabia ni ese coraje. Mi pena es más tranquilita.
¿Qué componente flamenco tiene en este disco?
Sigue estando en mi alma. Yo no hago flamenco, pero sí parto de él. A mi manera, lucho por el flamenco.
¿Y musicalmente?
"Adela la Chaqueta en la época en la que ella estuvo en la tierra, no se llevaba ser como era"
Hay una guitarra flamenca de Josete Ordóñez. Y hay, por ejemplo, un tema muy flamenco, ‘Como Adela por la vida’ de José Luis Montón. Adela la Chaqueta en la época en la que ella estuvo en la tierra, no se llevaba ser como era y menos siendo de raza gitana. Ella iba con unos tacones de aguja constantemente, con una energía muy rompedora para aquella época. Yo he sabido que iba a la playa y tomaba el sol... en condiciones. Que lo sé por una persona que trabajó con ella mucho tiempo, lo sé por familiares que me han contado de ella, estaba mucho con Alfonso de Gaspar, que era tío mío. Ese tema sí es muy flamenco. Y José Luis Montón impregna de flamenco el disco.
En el trasfondo rítmico, se escuchan bulerías, tangos, alegrías...
Todos los ritmos son flamencos, menos el ‘Penita, pena’, que va más por blues. Hay bulerías, la ‘Alucinación’ de Pavel Urquiza es una alegría... Y, por cierto, tengo que agradecerle haberme dejado que cambie La Habana por Cádiz en la letra.
Y está también en tu actitud, ¿no?
En este tiempo he aprendido también, he dado clases de canto y cuando te pones a interpretar una canción, te sales del flamenco, evidentemente. Si tienes otro conocimiento, le aportas ese conocimiento, no se lo quitas. Y eso lo hace menos flamenco todavía. Mi flamenco es real, no es que haga un gorgorito, es que me he criado ahí. Entonces eso está en mi piel y no me lo arrebata nadie, haga yo lo que haga.
¿Pero sigues con ganas de presentarte como bailaora al Concurso de Córdoba?
Jajajaja. No, no, porque ya es que tu cuerpo cambia. Descubriendo un lenguaje diferente e incluyéndolo en tu piel, tu lenguaje ya se hace universal. Y ya no puedes tirar para atrás. Las cosas se quedan, vas sumando conocimientos y vas aportando. Rebajar esa aportación sería ingrato, sería faltarme el respeto a mí misma. Y me refiero a lo que consideran los flamencos que es algo flamenco. La forma flamenca, los pasos flamencos. Yo sé cuáles son las formas que ellos dicen que son más flamencas y los pasos que son más flamencos, porque yo he sido una de esas flamencas de las que han dicho “qué flamenca baila”. Yo he tenido eso. Quien me conoce, sabe que estoy diciendo la verdad. Quien me haya visto bailar antes por soleá, sabe que he tenido eso. Y si abren un poquito, tengo eso porque mi alma es flamenca. Lo digo con toda la humildad del mundo, porque uno sabe lo que hace y lo que es.
Ana Salazar (Foto Daniel Muñoz)
¿En directo sigues metiendo baile?
Sí, sí. Por ejemplo, ahora en el nuevo directo de ‘Claros del alma’ llevo una seguiriya, que es un tema instrumental de Guillermo McGill y no está en el disco. Se llama ‘Desierto de un señor’, pero yo le he cambiado el nombre y le he puesto ‘Mi soledad’. Y es una seguiriya que fusiona flamenco y jazz y que me la ha montado la bailaora gaditana Rosario Toledo.
En ‘Ana Salazar canta a Edith Piaf’ había coletillas, muchas ‘patás’, mucho color en general de baile. En este directo, como me siento más segura en el cante, se van a diferenciar más mi faceta como cantante y mi faceta como bailaora. Voy a hacer una pieza entera por seguiriyas y canciones sueltas.
¿Por qué Rosario Toledo?
La admiro mucho profesionalmente. Me parece que va por muy buen camino, que está aprendiendo siempre con buen pie, de una manera firme y pausada. Y además es mi amiga del alma, la quiero mucho. Estoy muy contenta de su carrera y de su persona.
¿Coinciden la formación del disco con la del directo?
Llevamos a Guillermo McGill a la batería y a la percusión, a Israel Sandoval a la guitarra eléctrica, el bajo de Josep Pérez, el acordeón de Cuco Pérez, la flauta de Juan Carlos Aracil y la guitarra flamenca de Josete Ordóñez.
El papel de Guillermo McGill va más allá, pues firma como productor y director musical del álbum. ¿Cuál es su aportación?
Le doy las gracias por el día a día, por aguantarme, por apoyarme. Es una cosa muy personal. Yo no he estudiado música, pero este disco tiene mucho de mí, tiene muchas charlas con él. Él ha puesto los acordes, pero yo le he explicado lo que quería en cuanto a interpretación en cada tema. Y él me ha aguantado el tiempo necesario para que yo le pudiera explicar todo lo que quería que estuviese en este disco. Las versiones, los arreglos... son fruto de su mano y de nuestras dos cabezas.
www.spanish4you.com
“A mi manera, lucho por el flamenco”
Silvia Calado. Madrid, octubre de 2007
Baila por seguiriyas. Canta a Adela la Chaqueta. Transforma ‘chansons’ en bulerías. Y no va de flamenca. Ana Salazar parte de lo jondo, pero su lenguaje se ha ido haciendo cada vez más universal. Así lo muestra en su tercer trabajo discográfico ‘Claros del alma’, el que considera su “primer disco personal”. Contiene versiones de aquí y de allá: desde Mercedes Sosa a Lola Flores, pasando -bien sûr- por Edith Piaf. También hay composiciones del guitarrista José Luis Montón, con recuerdo a Adela la Chaqueta incluido. Y hay dos temas propios, que la cantante y bailaora gaditana ha creado mano a mano con el percusionista Guillermo McGill, productor y director musical de un disco que suena un poquito a nana.
Ana Salazar (Foto Daniel Muñoz)
Desde la edición de ‘Ana Salazar canta a Edith Piaf’, además de defender el disco en directo, has participado en proyectos tan diversos como el musical ‘Tarantos’. ¿Cómo has evolucionado?
Creo que este es mi primer disco personal. ‘Ana Salazar canta a Edith Piaf’ fue un encargo maravilloso, que me dejó llena de regalos. Dentro de esos regalos, había cosas buenas y cosas no tan buenas. Y estas son las que me hicieron aprender mucho. Ha sido una época de mucho conflicto emocional y de movimiento interno en general. Después de la tormenta siempre llega la calma y, con la calma, llegó ‘Claros del alma’.
¿Sentías la necesidad de hacer un disco más tuyo?
En estos cuatro años, he disfrutado de la buena música. He estado tranquilita. Aunque he trabajado mucho, hasta ahora no he estado liada con un disco. Y no me he complicado la vida para hacerlo. Durante este periodo han ido apareciendo los temas, aunque muchos ya estaban anteriormente porque han pasado por mi vida. Todos tienen un porqué. Otros han aparecido a última hora. Y, en general, el disco creo que refleja mi momento personal y profesional.
¿Cómo fue la fase de selección de temas, de los músicos y la grabación?
Como había tiempo, es un disco hecho con la más absoluta tranquilidad en casa. Está creado cuando se iba creando mi hijo, que es algo que lo hace muy particular, maravilloso y único. He elegido una formación que me gustaba, que hace del disco algo muy particular. Lleva guitarra flamenca, guitarra eléctrica, batería, bajo y contrabajo. Hay versiones de Mercedes Sosa, de Lola Flores, de Luz Casal, hay un tema de Pavel Urquiza, dos temas de José Luis Montón, dos temas propios míos... Y en el álbum sucede lo que ha ido sucediendo a lo largo de mi vida, un poco con la sensibilidad más flor de piel por el estado en el que me encontraba.
Ana Salazar (Foto Daniel Muñoz)
¿Hay un porqué para la elección de esas canciones, esas versiones?
El tema de Mercedes Sosa, por ejemplo, se lo escuché a Chavela Vargas. Se llama ‘Las simples cosas’. Uno siempre vuelve a los mismos sitios donde amó la vida. Y luego pasa que cuando vuelve, las cosas que amó ya no están. Pero piensas que estaban. Llevo ocho años aquí en Madrid. Al principio, tuve una época que no sabía si quedarme, si volverme a Cádiz. Me compré el billete de vuelta, preparé mis maletitas. Y por la noche fui a la Fnac, me compré un disco de Chavela Vargas, escuché este tema... Y no me fui. Se me ha quedado clavado para los restos porque después han pasado muchas cosas en mi vida: grabé el disco de Piaf, he encontrado un amor, tengo un hijo maravilloso, vivo en la sierra y estoy feliz, tengo amigos, tengo muchas cosas aquí.
Sigues con Edith Piaf. Y abriendo el disco...
Sí, sigo con Piaf porque sigo amando a Piaf. Seguimos haciendo el espectáculo, sigo escuchándola, seguimos haciendo versiones. Y el tema ‘Más azul que tus ojos’ ya lo tenía en el directo y en la ‘Chanson flamenca’. Es mi más sincero homenaje a ella.
Y también hay una versión del ‘Pena, penita, pena’ de Lola Flores...
No podemos olvidar la copla, no podemos dejarla de lado. Tenemos que luchar por ella a nuestra manera, a la manera de cada uno hoy en día. Es de lo mejor que hay en España, esa cantidad de letras... En este caso, ‘Pena, penita, pena’ fue la primera copla que yo escuché. Y como a Lola Flores la admiro mucho también, me pareció que tenía que estar.
Ana Salazar (Foto Daniel Muñoz)
Aunque, en la forma, no tiene nada que ver con una copla al uso.
Yo respeto a todo el mundo, pero tengo que respetarme también a mí misma, mi forma de pensar. La pena para mí no tiene esa rabia ni ese coraje. Mi pena es más tranquilita.
¿Qué componente flamenco tiene en este disco?
Sigue estando en mi alma. Yo no hago flamenco, pero sí parto de él. A mi manera, lucho por el flamenco.
¿Y musicalmente?
"Adela la Chaqueta en la época en la que ella estuvo en la tierra, no se llevaba ser como era"
Hay una guitarra flamenca de Josete Ordóñez. Y hay, por ejemplo, un tema muy flamenco, ‘Como Adela por la vida’ de José Luis Montón. Adela la Chaqueta en la época en la que ella estuvo en la tierra, no se llevaba ser como era y menos siendo de raza gitana. Ella iba con unos tacones de aguja constantemente, con una energía muy rompedora para aquella época. Yo he sabido que iba a la playa y tomaba el sol... en condiciones. Que lo sé por una persona que trabajó con ella mucho tiempo, lo sé por familiares que me han contado de ella, estaba mucho con Alfonso de Gaspar, que era tío mío. Ese tema sí es muy flamenco. Y José Luis Montón impregna de flamenco el disco.
En el trasfondo rítmico, se escuchan bulerías, tangos, alegrías...
Todos los ritmos son flamencos, menos el ‘Penita, pena’, que va más por blues. Hay bulerías, la ‘Alucinación’ de Pavel Urquiza es una alegría... Y, por cierto, tengo que agradecerle haberme dejado que cambie La Habana por Cádiz en la letra.
Y está también en tu actitud, ¿no?
En este tiempo he aprendido también, he dado clases de canto y cuando te pones a interpretar una canción, te sales del flamenco, evidentemente. Si tienes otro conocimiento, le aportas ese conocimiento, no se lo quitas. Y eso lo hace menos flamenco todavía. Mi flamenco es real, no es que haga un gorgorito, es que me he criado ahí. Entonces eso está en mi piel y no me lo arrebata nadie, haga yo lo que haga.
¿Pero sigues con ganas de presentarte como bailaora al Concurso de Córdoba?
Jajajaja. No, no, porque ya es que tu cuerpo cambia. Descubriendo un lenguaje diferente e incluyéndolo en tu piel, tu lenguaje ya se hace universal. Y ya no puedes tirar para atrás. Las cosas se quedan, vas sumando conocimientos y vas aportando. Rebajar esa aportación sería ingrato, sería faltarme el respeto a mí misma. Y me refiero a lo que consideran los flamencos que es algo flamenco. La forma flamenca, los pasos flamencos. Yo sé cuáles son las formas que ellos dicen que son más flamencas y los pasos que son más flamencos, porque yo he sido una de esas flamencas de las que han dicho “qué flamenca baila”. Yo he tenido eso. Quien me conoce, sabe que estoy diciendo la verdad. Quien me haya visto bailar antes por soleá, sabe que he tenido eso. Y si abren un poquito, tengo eso porque mi alma es flamenca. Lo digo con toda la humildad del mundo, porque uno sabe lo que hace y lo que es.
Ana Salazar (Foto Daniel Muñoz)
¿En directo sigues metiendo baile?
Sí, sí. Por ejemplo, ahora en el nuevo directo de ‘Claros del alma’ llevo una seguiriya, que es un tema instrumental de Guillermo McGill y no está en el disco. Se llama ‘Desierto de un señor’, pero yo le he cambiado el nombre y le he puesto ‘Mi soledad’. Y es una seguiriya que fusiona flamenco y jazz y que me la ha montado la bailaora gaditana Rosario Toledo.
En ‘Ana Salazar canta a Edith Piaf’ había coletillas, muchas ‘patás’, mucho color en general de baile. En este directo, como me siento más segura en el cante, se van a diferenciar más mi faceta como cantante y mi faceta como bailaora. Voy a hacer una pieza entera por seguiriyas y canciones sueltas.
¿Por qué Rosario Toledo?
La admiro mucho profesionalmente. Me parece que va por muy buen camino, que está aprendiendo siempre con buen pie, de una manera firme y pausada. Y además es mi amiga del alma, la quiero mucho. Estoy muy contenta de su carrera y de su persona.
¿Coinciden la formación del disco con la del directo?
Llevamos a Guillermo McGill a la batería y a la percusión, a Israel Sandoval a la guitarra eléctrica, el bajo de Josep Pérez, el acordeón de Cuco Pérez, la flauta de Juan Carlos Aracil y la guitarra flamenca de Josete Ordóñez.
El papel de Guillermo McGill va más allá, pues firma como productor y director musical del álbum. ¿Cuál es su aportación?
Le doy las gracias por el día a día, por aguantarme, por apoyarme. Es una cosa muy personal. Yo no he estudiado música, pero este disco tiene mucho de mí, tiene muchas charlas con él. Él ha puesto los acordes, pero yo le he explicado lo que quería en cuanto a interpretación en cada tema. Y él me ha aguantado el tiempo necesario para que yo le pudiera explicar todo lo que quería que estuviese en este disco. Las versiones, los arreglos... son fruto de su mano y de nuestras dos cabezas.
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martes, 15 de enero de 2008
History of flamenco
A BRIEF HISTORY OF FLAMENCOThe roots of Flamenco can be traced back for centuries. Born from the expression of a persecuted people, most notably, the Gypsies of Southern Spain, its unique blend of influences and musical complexity can be attributed to the consequences of the decree made in Spain 1492 by Catholic Spanish King Ferdinand V and Queen Isabella that everyone living under their domain convert to Catholicism. This proclamation was issued under the threat of varying degrees of punishment, the most severe being the death penalty, by fire. Gypsies, Muslims, Jews and anyone living in Spain at the time was ordered to convert. It is believed that because of this decree these different ethnic groups came together to help each other, and within this melding of cultures Flamenco was born.Flamenco, in general, consists of three artistic elements: the singing (cante), the dance (baile) and the guitar (guitarra). In addition, there are often members of a Flamenco group playing "palmas" or hand-clapping. The relationship between the artists is similar to that of Jazz-there is a basic structure that one must follow, but at its heart, it is an improvised form. The singing is the center of the Flamenco group. The dancer physically interprets the words and emotion of the singer through his or her movements, which include percussive footwork and intricate hand, arm and body movements. The guitarist provides the accompaniment to the singer and dancer, accentuating his or her vocal lines and/or melodies. Most scholars will agree that the birthplace of Flamenco is Jerez de la Frontera, a small city in Southern Spain. However, because of the nomadic nature of the Gypsies, who moved from town to town selling their wares and doing odd jobs, Flamenco quickly gained roots in several Andalucian towns, including Sevilla and Granada. Flamenco went through many phases in the 18th and 19th centuries, including the performance of the form by non-Gypsies. Ironically, this is what gave the form its legitimacy, as it was seen in theatres and cafes. It can also be said that it became commercial, with the obvious negative implications, as well as quite successful. And although the Gypsies did not achieve respect and honor for their contribution to the art form until many years later, they have always been considered the best interpreters of the Flamenco arts.Towards the end of the 19th century flamenco entered the commercial arena. This led to the evolution of 'professional' artists and culminated in the period of the 'cafes cantantes' (song and dance cafes) where flamenco could be heard and seen in public. This evolution also led to changes in the nature of the songs as fads developed for particular types of cante. Many of the more primitive forms languished, and some were totally lost, while other more upbeat forms achieved tremendous popularity. Growing commercialization continued until the 1950s when the influx of tourists to post-war Spain threatened to debase the art form completely. Fortunately, at this same time, several singers rediscovered the older forms and re-established interest in flamenco as an art form as well as a commercial form of music. This process depended in part on memories of older amateur singers, as there were few recordings to reference. The establishment of Flamenco Festivals during the 1960s - 1980s reinforced this revival. Although some regard these as having stifled the intimacy and spontaneity of Flamenco, they undoubtedly opened up the art to a wider public and provided opportunities for new artists. Today, Flamenco is nothing short of an international phenomenon. The city where the first cries of Flamenco were heard, Jerez, now hosts an annual Flamenco Festival that attracts thousands of visitors from across the world. Flamenco fans, or "aficionados," can be found in most any country. Flamenco is an art form that inspires, educates and entertains people the world over
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